Rito Druídico

Sin fronteras de tiempo ni espacio, el Druida recita su oración a los rayos que iluminan los árboles y las piedras, que colman a los animales y a los hombres como un río de colores. El Druida bendice a los vientos que no conocen fronteras y llevan su aliento al corazón profundo de la tierra.
No hay inspiración que no haya rozado esa piedra sagrada, abrazado ese tronco atento, elegido ese camino misterioso o recibido ese cielo al alba; mientras canto a los pájaros.
Si el Druida se sienta a recitar, convoca a los elementos.
Si el Druida decide danzar, amalgama a los elementos.
Si el Druida se decide a soñar, teje a los elementos.
Si el Druida se anima a cantar, hermana a los elementos.
Si el Druida calla, lo cobija el universo…porque los elementos son infinitos.
El Druida cree en el honor de la vida, por eso honra a sus muertos ofreciéndoles sus batallas.
Ni el círculo de piedra, ni el ritual o los dioses son suficientes para que hable el Awen.

