Cantos de Guerra
Termópilas
“Honor a aquellos que en sus vidas
se dieron por tarea el defender Termópilas.
Que del deber nunca se apartan;
justos y rectos en todas sus acciones,
generosos cuando son ricos, y cuando
son pobres, a su vez en lo pequeño generosos,
que ayudan igualmente en lo que pueden;
que siempre dicen la verdad.
Y mayor honor les corresponde
cuando prevén (y muchos prevén)
que Efialtes ha de aparecer al fin,
y que finalmente los medos pasarán.”
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Argonautas
Quiero contarles una historia, una historia que ya conocen.
Esta es la historia de unos guerreros que querían ser héroes. Seguro les suena familiar…
¡Pobres mortales! ¡JASONES! …me parecen a la vista.
¿Qué esperaban?
¿Qué vinieran cincuenta Argonautas a pelear su batalla?
¿Qué llegaran cincuenta Argonautas a terminar con sus bestias internas?
Quizás esperaban que Medea hiciera uso de sus artes para allanarles el camino. O que, tal vez, ¿pusiera a pelear a sus enemigos, unos contra otros?
Mucho cuidado, mortales.
Están a punto de acabar en una playa, tal como Jasón.
Sin castillo. Entre el mar y la tierra.
Y ¿qué harán?
¿Esperar a que los Dioses les reclamen el resultado?
Recuerden, ellos no se mostraron benevolentes con el hijo de Eson.
Fidli, el Bardo
Orden Druida de México ©2011, Todos los derechos reservados
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Somos “el algún” reflejo de verdad heroica que aún pervive para dignificar a los Dioses:
somos los hijos de Dana.
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¡Abarca el estrecho mundo como un coloso!
“Nosotros pocos,
nosotros pocos y bienaventurados,
nosotros:
una cuadrilla de hermanos”
Ulises
(fragmento)
Por Alfred Lord Tennyson
Allí está el puerto, el barco extiende sus velas;
allí llama el amplio y oscuro mar. Ustedes, mis marineros,
almas voluntariosas que padecieron a mi lado,
y compartieron sus pensamientos conmigo,
y que siempre, con eufórica bienvenida
recibieron los truenos como el día despejado
oponiendo un corazón libre y una mente libre;
ustedes y yo hemos envejecido.
Con todo, la vejez tiene su honor y su trabajo;
la muerte todo lo acaba.
Pero algo antes del fin,
cierta tarea noble puede aún realizarse,
no indigna de hombres que se tutearon con los Dioses.
Las luces empiezan a brillar sobre las rocas:
el largo día llega a su fin; la lenta luna asciende;
los hondos lamentos rondan con muchas voces.
Venid, amigos míos. No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo.
Zarpemos, y sentados en buen orden, surquemos las olas;
pues me propongo navegar más allá del ocaso
y los flujos de las estrellas de occidente, hasta que muera.
Puede que los abismos nos devoren;
puede que toquemos las Islas Venturosas
y encontremos al gran Aquiles, a quien conocimos.
A pesar de que mucho se ha perdido, mucho queda.
Si bien no somos la fuerza de los viejos tiempos,
que movía la tierra y los cielos, lo que somos,
somos: un mismo temperamento de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino,
pero con una voluntad férrea a combatir, buscar, encontrar y no rendir el alma.
Traducción y adaptación: Ediciones Tyr na nOg


