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Cantos de Broceliande

Cantos

Fragmento

 

 

 

“Mi advertencia viene con el sello de un viaje profundo, viene de la médula de mis huesos donde se encuentra mi elixir de poder: la fidelidad a mí mismo. Ahí donde me soy más fiel, está mi fidelidad a los otros y al universo. Es inamovible como los muertos.

Soy de piedra. Soy túmulo vivo sobre la tierra.

Yo, Merlyn, estoy enterrado sin tiempo ni olvido en mi bloque de piedra, por él circula sangre ancestral.

Vilipendiada y olvidada la estirpe.

La memoria es una diosa de fuego.

La memoria es la diosa más misteriosa.”

-En medio de un bosque lóbrego y laberíntico que no es el bosque de mis recuerdos –Brocéliande es el refugio de mi origen, la cabeza del universo–  élla lo recita.

“No me importa que la muerte concentre su mirada infalible de gran cazadora, que implacable se disponga a deshojar el exceso, pues eso es bueno. Pero a mis restos no les merma “la Devoradora”. Yo estoy muerto junto a mi gente. Que los otros no se engañen, enterrado en el universo soy un fermento de mi Tradición. Soy un inmortal en medio de los bosques de dríadas. No me apiado de lo que es voluble e impermanente. Soy doblemuerto para esa restancia que invoca desfavorablemente a las sombras.”

-Recuerdo mi niñez, recuerdo mi corazón: el universo es sanación. Late en los silencios y en los umbrales.

-Árboles somos, somos el camino salvaje de los confines del mundo.

¡Merlyn, el Druida, seguirá vivo!

La Tradición es una flama en su pecho.

-Yo soy vigía, soy ave de fuego; me uno al horizonte para guiar a los guerreros en las aguas del cielo. Mi mirada se disuelve, atenta, en la Novena Ola, tocando las miradas y sintiendo sus espadas.

Cantar puedo sobre la torre de aire entre las brumas de los muertos, y entono las glorias de la Sabiduría Árbol.

 

Extraído de Cantos de Brocéliande, por Palingenia de Tirnanoge; Editorial Tyr na nOg – Orden Druida de México, México 1980